A diez años de Marea Alta, Margarita Bali y Claudia Aranovich reeditan su megainstalación en Fundación Cazadores

A una década del estreno en el Centro Cultural San Martín, Fundación Cazadores exhibe, en una reversión, Marea Alta + Zona Hadal, la mega instalación inmersiva que impactó al público en el Festival Noviembre Electrónico de 2013.

Se trata de una obra coreográfica-visual de grandes dimensiones que conjuga el lenguaje coreográfico de Margarita Bali y el escultórico de Claudia Aranovich, con una composición musical del artista multimedial Gabriel Gendin.

“Es un honor para nuestra institución que Marea Alta + Zona Hadal habite la Sala Imán. La obra y las búsquedas de sus creadoras se ensamblan a nuestra visión sobre las artes contemporáneas. El foco de Cazadores es la formación y difusión de artistas y proyectos que buscan desafiar y explorar los límites de las disciplinas artísticas, sus formatos y dispositivos. La amalgama que logran Claudia Aranovich y Margarita Bali en Marea Alta habla justamente de la posibilidad de explorar fusiones y dispositivos que permitan esos encuentros”, sostiene Viviana Romay, directora general de Cazadores.

Marea Alta se compone de grandes objetos marinos en un enorme espacio oscuro con zonas de arena, sobre los que se proyectan imágenes de figuras humanas en movimiento, dentro del agua, fusionadas con imágenes de especies del mar. En esta versión se suma Zona Hadal, un concepto a partir del cual se incorporan a la obra nuevas proyecciones. Hadal, en referencia al dios griego del inframundo Hades, significa en francés “lugar de la muerte” y representa la zona de aguas profundas del océano a más de 6.000 metros de profundidad, donde habitan especies que viven y habitan un tiempo casi detenido. Moluscos, crustáceos, peces abisales, especies hiper resilientes con luminiscencia propia, gigantismo y larguísimos años de gestación.

La instalación plantea la idea de la evolución humana dentro de la vida natural del planeta, la vida orgánica que se destruye paulatinamente y los paraísos que perdemos irremediablemente, y a su vez y pese a todo, la resiliencia de la naturaleza.

El espectador transita todas estas escenas, en un recorrido que atraviesa las distintas proyecciones, mientras el sonido envolvente de Gendín acompaña y potencia la asombrosa atmósfera oceánica.

“Música, danza, escultura, escenografía, video y animación se entremezclan con el fin de formular una experiencia basada en la inmersión, la sinestesia, las travesías múltiples, la alegoría y la colaboración creativa. Los personajes traídos por la marea aportan a su vez una nota de misterio, seducción y fascinación. Todos estos elementos confluyen en una verdadera obra abierta que reclama curiosidad y participación”, sostiene el texto curatorial de 2013 de Rodrigo Alonso, aún vigente. En esta oportunidad, se exhibe en sala un nuevo texto del curador.

Además, como parte de la muestra, se exhiben obras y producciones independientes de las dos autoras. Margarita Bali presenta Mujer oceánica, un torso sobre el que se proyectan algas, corales y medusas que aparentan arterias y órganos tramados con diseños orgánicos de vestimentas femeninas; mientras que Claudia Aranovich exhibe sus semiesferas en las que a través de las lupas incorporadas se vislumbran misteriosos mundos interiores de abismos oceánicos y bosques artificiales.

Sobre las artistas

Margarita Bali

Es coreógrafa, videasta, realizadora de video-instalaciones. Fue co-directora del grupo Nucleodanza con el que, durante 25 años, mantuvo una fuerte presencia internacional.

Graduada en Biología por la Universidad de California, recibió las Becas Guggenheim 1998, Antorchas 2001 y Arthur Mellon Foundation 2028 y los premios Fundación Alexander Onassis 2000, Faena de Arte y Tecnología 2006, AACA Germaine Derbecq 2006 y el Premio a la trayectoria en danza del Fondo Nacional de las Artes en 2017.

Sus últimas obras fueron Pizzurno Pixelado, Ojo al Zoom (interactiva), Galaxias, Hombre Rebobinado, El Acuario Electrónico, Vuelo Rasante, Escaleras sin fin, Doblar Mujer Revisitada, Tritones y Nereidas en un Mar de Plástico.

Claudia Aranovich

Es escultora y realizadora de instalaciones. Sus obras abordan medios desde lo tecnológico hasta el arte en la naturaleza. Obtuvo el Gran Premio Escultura del Salón Nacional de Argentina de 2016, el Diploma Konex 2022, el primer premio del Salón M. Belgrano 2012, el primer premio Monumento a la Humanidad en Resistencia, Chaco, así como las becas Pollock New York Foundation, Antorchas, Secretaría de Cultura de la Nación, FNA, entre otras. Como artista en residencia en Francia, España, Estados Unidos, Reino Unido, Taiwán, Corea y Uruguay, realizó esculturas y site-specific. Ha expuesto individualmente en el Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo Eduardo Sívori, galerías y centros culturales de Argentina y el exterior, y ha emplazado sus obras en diversos espacios públicos.

Texto de sala, por Rodrigo Alonso

Marea alta + Zona Hadal es el resultado de una triple investigación estética, tecnológica y científica. Por un lado, explora las posibilidades híbridas del encuentro entre danza, escultura, universo sonoro, narrativa y diseño audiovisual, que surge de la confluencia del trabajo de sus autores: la coreógrafa y artista electrónica Margarita Bali, la escultora Claudia Aranovich y el creador sonoro Gabriel Gendin. De la reunión de estos tres artistas y sus particulares modos de construir una obra conjunta multidimensional surge esta experiencia visual, espacial, aural y participativa, que transporta al espectador a un mundo líquido, habitado por seres fantásticos, dinámicos y fluidos.

La conformación de este ambiente sensorial que escapa a las clasificaciones artísticas tradicionales se fundamenta en una pesquisa material y tecnológica, que involucra tanto a la realidad física de objetos y superficies, como a la inmaterial de luces, videos y sonidos. En la intersección de todos estos estímulos, la virtualidad de las imágenes en movimiento cobra cuerpo y la solidez de los elementos materiales se desvanece. A todo esto se suma su estructura abierta que transfiere al espectador la responsabilidad de configurar la experiencia final eligiendo recorridos, duraciones y puntos de vista. De este modo, la pieza se manifiesta de manera diferente a cada visitante, potenciando su actividad lúdica y creativa.

La obra es consecuencia, asimismo, de una investigación del mundo marino, de sus criaturas reales y míticas, de sus certezas científicas, historias y leyendas. La versión que se presenta aquí pone un acento especial en la vida que se desarrolla en las profundidades oceánicas, donde especies ciegas, moluscos y calamares gigantes aparecen de repente por efecto de la bioluminiscencia, habitando un espacio más allá de geografías y cronologías. Es éste un universo inasible, recóndito, conjetural, al que se accede más fácilmente con la imaginación que con la ciencia. Marea alta + Zona Hadal nos invita a sumergirnos en este universo enigmático, apostando al cruce productivo entre la imaginación de los artistas y la del observador.

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